«Cuando tenía 5 años me di cuenta de que algo no iba bien pero no sabía con exactitud que era»

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Recientemente oímos mucho hablar sobre las realidades trans y su lucha por la modificación de ciertos términos legales en la Ley 3/2007, del 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

En el año 2007 en España se aprobó una ley pionera en el mundo que consistía en autorizar el cambio de nombre y género de aquellas personas que no se identificaban con el asignado al nacer, pero sin necesidad de haber pasado por una reasignación genital quirúrgica, aunque se imponía tener un informe psicológico diagnosticando la llamada ‘disforia de género’, la cual especifica que ese individuo siente incómodo con aspectos físicos que difieren con su identidad, además de acreditar que se había seguido algún tipo de tratamiento hormonal durante al menos dos años.

Varias comunidades autónomas fueron aprobando leyes trans en las que se ampliaban estos derechos. En el caso de Andalucía, una persona puede cambiarse el nombre de su tarjeta sanitaria sin necesidad de presentar ningún tipo de acreditación de que padece una disforia de género.

En 2018, la OMS (Organización Mundial de la Salud) suprimió la realidad trans como una patología cambiándolo por una “incongruencia de género”, por lo que el colectivo reclama la eliminación del informe médico para cambiar el género en términos legales.

Es entonces cuando aparece el borrador de la renovación de la ley Trans en la cual se permitiría que cualquier persona mayor de 16 años, pueda acudir a un registro civil y cambie su género en el DNI aunque mantenga su genitalidad, su aspecto físico y el nombre dado al nacer, lo que conllevaría, también la adquisición de los derechos y obligaciones jurídicas adheridos al género, hecho que ha generado un gran debate social.

Se cuestiona principalmente la repercusión que ello causaría ante nuestras leyes, y en su mayoría se alude directamente a las mujeres trans, sacando hipótesis sobre hombres que cambiarían su géneroinscrito, pero no dejarían de sentirse de ese mismo género, por el simple hecho de aprovechar de alguna manera el termino de ser mujer. Se llega a plantear situaciones de violadores, condenas de cárcel en módulos del mismo género, competitividad en el ámbito deportivo e incluso la violencia de género. Todo ello a la vez contrariado por un grupo de feministas quienes consideran que al dar carta de naturaleza a las identidades de género, el borrador de ley afianza el sexismo jerárquico que estos estereotipos comportan.

Pensamiento que obviamente no se genera en una persona trans que es la cuestión que se debe debatir, en cómo dar cabida en esta sociedad a personas que luchan por ser reconocidas por lo que son.

No cabe duda de que hay que matizar ciertos términos legales, pero no olvidemos que esto es solo un borrador, que se tendrá que pulir, pero que no debe caer en el olvido, pues hay muchas personas luchando por su reconocimiento.

Claro ejemplo de ello lo tenemos en Argentina, que desde que se renovó la Ley de Identidad de Género en el año 2.012, más de 9.000 personas han modificado su documento de identidad tras permitirse que las personas trans sean tratadas de acuerdo a su identidad autopercibida e inscritas en sus documentos personales con el nombre y el género vivenciado. Es la primera ley de identidad de género del mundo que, no patologiza las identidades trans, siendo señalada como una de las leyes más avanzadas del mundo en cuanto a libertades y derechos para el colectivo LGBTQ+.

Para tratar este tema hemos contactado con Daniel Gutiérrez, un chico trans titulado en diversidad sexual, activista y creador de un proyecto en el que dar visibilidad a la transexualidad y apoyar y resolver dudas.

  • Para llegar a entender como es la transición de una persona trans, ¿podrías comentarnos en que momento fuiste consciente de ello, ¿cómo te sentiste y lo expusiste a la sociedad?

En mi caso es algo que siempre ha estado presente desde el momento en el que tuve consciencia y percepción del yo, es algo difícil de entender y expresar cuando nadie te explica que esta posibilidad existe, porque al no conocerla es como si no existiera, lo que no se nombra no existe, por tano no llegas a pensar que eso sea posible más allá de un “sueño”.

Cuando tenía 5 años me di cuenta de que algo no iba bien pero no sabía con exactitud que era, no sabía darle nombre ni verbalizarlo como tal, también era muy pequeño para llegar a esa conclusión por mí mismo sin conocer previamente la realidad trans.

Un día en 5º de primaria recuerdo que se lo dije a mis compañeros de clase, que era un chico y que me tratasen como tal, fue horrible, ya que me trataron de “loca y enferma” entre otros insultos y risas. Entre esto, la exclusión en el entorno escolar y ciertos comentarios, miradas o preguntas que llevo aguantando socialmente desde pequeño ocasionó que esta idea y sentimiento de identidad que tenía se fuera a un tercer plano como mecanismo de defensa, ya que me di cuenta que ser como yo era “no era normal, estaba mal o se consideraba un trastorno o enfermedad mental”, llevándome a pensar que eso no era posible y que me tendría que aguantar así toda mi vida, ese sentimiento ha producido ideas suicidas en mi durante mi adolescencia.

Sentía que lo que se suponía que me tenía que gustar, cómo tenia que vestir entre otras expectativas que se imponen socialmente a la hora de asignar un género u otro no tenían nada que ver conmigo ni yo encajaba para nada en ellas y por ello fui marginado y discriminado en el colegio e instituto, lo cual me produjo rechazo hacia mí mismo, mi personalidad, mi forma de ser, vestirme y comportarme sobre todo ya que supuestamente era demasiado masculino para ser “una niña” y eso producía rechazo en mi entorno, eso conllevó que yo en algunas ocasiones intentará hacerme encajar a la fuerza en esas expectativas sociales de género pero siempre eran intentos fallidos que dañaban aún más mi salud mental, mi autoestima, mi autoimagen y la percepción de mí mismo.

Siempre me sentí muy solo durante mi infancia y gran parte de mi adolescencia, hasta los 16 años no tuve amigos como tal. Por ello me encerraba en mi cuarto no tenía con quien hablar o con quien salir.

Cuando terminé la ESO hice el bachillerato de artes escénicas, donde por fin pude ser yo mismo sin que mis compañeros de clase me juzgaran o me insultaran por mi forma de ser o de vestir, estaba en un entorno seguro y pude ser yo sin miedo al qué dirán, además había alumnos LGBTIQ+ lo cual me ayudó muchísimo, salí del armario a los 16 años como persona bisexual con mis amistades y a los 17 como chico trans y bisexual para todo mi entorno, gracias al estar en un entorno seguro en artes escénicas, donde pude desarrollar mi verdadera personalidad.

Entré a artes el 17 de septiembre y a las pocas semanas salí del armario como chico trans, pues un día comenté con mis compañeros de clase que pensaba que si fuera un chico sería muy guapo y la respuesta fue muy positiva, lo cual me dejo ese run run en la cabeza. A la semana siguiente tuvimos una reunión en el salón de actos y un compañero de mi clase estaba sentado con otra persona la cual yo no sabía cuál era su género y cómo dirigirme hacia ella, por lo que le pregunté a mi compañero si era un chico o una chica para saber como tratarle, yo aún no conocía el termino trans, total que me dijo que era un chico y le dije “ a vale,  es que como tiene la cara tan fina y la voz aguda pues no sabía” y me dijo “claro porque es trans” y le dije “¿ Que es qué?” a lo que me dice “¿Tú no sabes lo que es ser trans?” y le digo “No”, me dice “ pues creo que te haría falta saberlo” le digo, “pues explícame”, me dice “ Pues es que al nacer te asignan un género en base a los genitales, pero ese género asignado no coincide con tu identidad”, se me abrieron los ojos como platos y le dije “coño eso es lo que me pasa a mi desde chico” y a partir de ahí empezó mi transición, busque información y testimonios de otros chicos trans, me informé de los posibles caminos que hay a la hora de hacer la transición, primero se lo conté a mis amigos, compañeros de clase y profesores y después a mi familia, ya que me  daba miedo su reacción.

  • Fuiste una de las personas que lucharon por sus derechos mediante una huelga de hambre. ¿Consideras que la renovación de la Ley de Identidad de Género es imprescindible y cómo crees que cambiaría la vida de las personas trans?

Si, estuve haciendo la huelga de hambre desde que se inició hasta que se desconvocó, no fue nada fácil porque no podía dejar de lado mis obligaciones y responsabilidades, como ir a clases y a los ensayos del cortometraje que estábamos preparando.

Por supuesto que pienso que la ley es imprescindible, si realmente se llevara a cabo sería un antes y un después para nuestro colectivo, brindándonos las oportunidades y derechos que como personas nos corresponden. Además, ayudaría a la sensibilización, concienciación, normalización, inclusión y visibilidad del mismo.

Necesitamos esta ley porqueno tenemos los mismos derechos, oportunidades ni la misma accesibilidad social ni laboral que las personas cis, por tanto, es obvia la desigualdad.

A día de hoy sigue habiendo muchas agresiones, discriminación y exclusión hacia las personas trans, por no mencionar la de estereotipos y prejuicios que sigue habiendo socialmente.

También cabe destacar que seguimos siendo patologizados como “incongruencia de género” por la misma OMS y por el trato que recibimos en las instituciones sanitarias, por no hablar de la pésima formación e información que tienen sobre esta realidad, la mayoría del personal sanitario con el que he tenido contacto no saben ni si quiera cual es la diferencia entre un hombre trans y una mujer trans confundiendo los términos en la mayoría de ocasiones, es decir se creen que yo soy una mujer trans porque como textualmente ellos dicen “naciste biológicamente mujer y quieres ser un hombre”, lo cual me lleva a tener que dedicar entre 5 y 15 minutos de una larga conversación explicándoles que soy un hombre trans y que lo entiendan.

  • Una de las renovaciones exigidas es que se incluyan a las personas a partir de 16 años para tomar sus propias decisiones en el tema tratado, ¿opinas que es importante esta inclusión y que repercusión tendría?

Opino que no debería haber una edad para ello, ¿Por qué se cuestionan las decisiones e identidades de las personas trans en todo momento independientemente de la edad y aún más si son menores? ¿A caso alguien cuestiona si la identidad de las personas cisgénero es la que manifiestan? No, ya que simplemente se da por hecho por tener unos genitales que “coinciden con su identidad” socialmente hablando, como si esto fuera lo único que la conforma cuando ya se ha demostrado que no es así.

No entiendo por qué se ignora las demandas de los menores y por qué le quitan importancia, verdad o cordura, cuando es fundamental escucharlos para que puedan tener un pleno desarrollo libre y feliz.Sino lo único que conseguiremos son menores infelices, depresivos, con posibles problemas de conducta o más suicidios.

La infancia y adolescencia de ese menor siempre va a ser más beneficiosa si dejamos que desarrollen libremente su identidad de género, atendiendo a las demandas que este nos vaya indicando, sin quitarles importancia y actuando en consecuencia, buscando dónde acudir, como por ejemplo a asociaciones trans, las cuales realizan asesoramiento y acompañamiento entre otras funciones.

Estoy a favor de un acompañamiento psicológico en la transición de los menores y de cualquier persona trans quepueda necesitarlo, pero para ayudarles a gestionara lo que van a tener que enfrentarse social y emocionalmente, pero no para aprobar sus decisiones, es importante informales sobre los distintos caminos que pueden tomar y que tengan todas las herramientas posibles para ser resilientes.

También es muy importante que sepan que sus corporalidades (sin hormonación ni operaciones) son totalmente válidas y acordes a su identidad, porque por ello son trans, ya en ellos está las decisiones que tomen conforme a sus necesidades.

  • Con respecto a que se produzca ese cambio de genero inscrito, pero no tenga por qué ser físico en ningún aspecto, he incluso se pueda mantener su nombre original, ¿tienes alguna opinión?

Para empezar, no es opinable ni debatible las decisiones acerca de las transiciones, no somos quién para juzgarlas, los nombres al fin y al cabo son nombres, tampoco deberían tener una carga de género y si esa persona está a gusto con su nombre ¿por qué a de cambiarlo?

Pienso que no debe ser necesario ni un requisito la hormonación u operaciones pertinentes a las transiciones, por el simple hecho de que no determinan la identidad de las personas, estas son necesidades de cada persona individualmente, no un requisito para ser trans.

De hecho, ojalá que algún día las corporalidades trans esté tan normalizadas que no necesitemos ni de hormonas ni operaciones para que se respeten nuestras identidades, además de ser un factor clave para romper con la disforia de género que esta sociedad es la que nos la ha provocado por la educación cisnormativa que recibimos desde que nacemos.

  • ¿Crees que el reconocimiento del “cambio de sexo registral” influiría negativamente en ciertos aspectos legales o sociales como los debatidos en cuanto a deporte, feminismo, etc?

No. Son meras escusas transfobas sin fundamento, al igual que las supuestas denuncias falsas de violencia de género que solo apestan a machismo y misoginia.

El feminismo es interseccional.

¿Qué clase de persona en su sano juicio querría sufrir la transfobia en sus propias carnes sin serlo realmente?

Las personas trans transicionamos porque no podemos cambiar lo que somos, es inevitable, sería mucho más fácil no transicionar ya que no conllevaría toda la discriminación, rechazo, exclusión y agresiones que sufrimos.

  • Sabemos de tu disconformidad con la disforia de género asociada al hecho de ser trans, y que estas escribiendo un libro sobre ello. ¿Puedes explicarnos este pensamiento?

No todas las personas trans tienen disforia ni es ni debería ser un requisito para que se te contemple como persona trans, además si como a día de hoy en muchas comunidades se necesita de un informe de disforia de género para poder acceder a la atención sanitaria de ayuda a personas trans u al cambio registral nos están obligando a odiar nuestros cuerpos y a cisnormativizarlos por norma social, añadiendo que es una forma de intentar diagnosticar a las personas trans por tanto si hay un “diagnostico” hay una patologización.

Yo no tengo disforia y conozco a más personas trans que no la tienen o que han aprendido a vivir con ella o que la única disforia que sufren es en contextos sociales no seguros para nuestro colectivo.

El hecho de que la mayoría del colectivo trans tenga disforia de género es una cuestión de educación en cisnorma.

Desde pequeños se nos explica únicamente la corporalidad cis, apenas son los colegios u institutos que ofrecen charlas de diversidad sexual y de género con explicaciones competentes acerca de las realidades trans.

Por otro lado, para acceder al reconocimiento de nuestra identidad en los cambios registrales u acceso a la unidades de ayuda a personas trans entre otros se nos exige tener disforia y si no manifiestas tener disforia se te cuestiona o incluso no te reconocen como persona trans, conllevando a la negación de tu identidad, acceso a la hormonación u operaciones pertinentes si se desean y al cambio registral.

Básicamente invalidar a las personas trans por el simple hecho de aceptar y amar su cuerpo, lo cual es mucho más sano y beneficioso, pero socialmente es más cómodo para las personas cis que seamos nosotros quienes nos adaptemos al entorno en vez de reducarse ellos y romper con la construcción social y de género.

  • Te adentraste en un proyecto en el que se da visibilidad a las personas Queer y trans, ¿Cómo surge y que se pretende conseguir?

A día de hoy estoy abarcando varios proyectos con esta finalidad, entre ellos mi perfil de Instagram dedicado a ello, cortometrajes para visibilizar situaciones de las realidades trans, como puede ser el normalizar el embarazo en hombres trans, el aborto, agresiones que sufrimos, etc.

Todos surgen a raíz de la necesidad empírica de visibilizar y normalizar las realidades trans en todos sus aspectos para la sensibilización, concienciación, aceptación y normalización de las mismas, y sobre todo poder ofrecer información sobre la terminología o situaciones acerca de esta realidad, siendo un recurso donde poder conocer de cerca y de una forma más accesible.

  • Para finalizar, ¿qué les dirías a esas personas que están en tu misma situación y que quizás no se atrevan a dar el paso?

Que se tome todo el tiempo que necesite para reflexionar, conocerse y ver cuales son sus necesidades y prioridades a la hora de comenzar la transición, cuanta más información puedas obtener acerca de las realidades trans y el amplio abanico de posibilidades a la hora de transicionar mejor.

Que se arme de valor y fuerza para ser quien realmente es porque ahí esta la clave de su felicidad.

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