El camino que no nos llevó a Eurovisión

Eurovision Portada

Como cada año la temporada pre-eurovisiva comenzaba en el otoño pasado con rumores y exclusivas, que iban caldeando ese ambiente pre-festivalero que puede llegar a atrapar a todo aquel que se llegue a interesar por el festival de la canción de Eurovisión que tenía previsto celebrarse en Rotterdam en los Países Bajos.

Pasaban las semanas y los días con esa cascada, lenta pero constante, de noticias referentes al festival, los foros, las webs especializadas y los grupos en redes sociales eran una fuente inagotables de quinielas y propuestas de que cantante y con qué canción irían representando a cada país.

Los que son verdaderos eurofans están pendientes de las noticias que cada una de las televisiones públicas europeas que participan en Eurovisión van publicando a cuentagotas.

Pero llego la primavera y con ella lo que parecía imposible, la casi paralización del planeta, confinamientos, cuarentenas, etc., a causa de la pandemia del Covid19 que ponía en jaque a todo el planeta.

Como consecuencia de todo ello y como un juego de domino en el que las fichas están dispuestas en una fila única todo se fue cayendo un plan tras de otro, conciertos, espectáculos, representaciones teatrales, cines clausurados y un largo listados de eventos cancelados.

En el caso de Eurovisión la incertidumbre de que pasaría con el festival era primordial porque paralizar una producción de tal magnitud, con pingües beneficios, audiencias millonarias y que movilizan a una cantidad ingente de artistas, delegaciones de cada país, periodistas y sobre todo y más importante los seguidores que ahorran durante un año entero y acuden como si fueran a un lugar de peregrinaje itinerante podía ser demoledor para la marca Eurovisión.

Los eurofans se impacientaban, las posible teorías de que pasaría y como se podría sacar adelante el mayor espectáculo audiovisual y musical del mundo eran la tónica constante en las redes, además de que aportaban posibles soluciones a una noticia que nadie esperaba recibir pero que se hacía inevitable.

Se llegó a proponer que el festival se celebrase como si no pasara nada y como se hace cada año (la mayor parte de las entradas tanto para las galas principales, como para los ensayos estaban vendidas) algo que sonaba descabellado ante la situación que estábamos viviendo por razones sanitarias.

Otra opción fue celebrar el festival a puerta cerrada sin público, algo que según algunos consideraban que no cumplía con la finalidad de socializar, convivir, compartir y mostrar la cultura musical de cada país en el festival, en el país ganador el año anterior y por tradición responsable de organizarlo el año siguiente.

Descartadas estas dos opciones el futuro inmediato del festival de Eurovisión era incierto, llegándose a proponer como otra de las medidas para sacar adelante el espectáculo que cada televisión pública participante emitiese su actuación vía satélite y en directo desde un estudio propio. Los responsables de la directiva de la red de radiodifusión europea, que es el organismo que entre otras muchas tareas se dedica a organizar o por lo menos ayudar a la televisión pública organizadora, lo desecharon de inmediato alegando que si eso se llevaba a cabo algunas televisiones participantes se encontrarían en desigualdad de condiciones antes los posibles otros participantes.

Así que llegados a este punto la única solución que se vislumbraba a escasos dos meses de su celebración y ante la urgencia de querer parar toda la maquinaria que conlleva la organización del festival era la cancelación del festival de Eurovisión.

En sus más de 60 años de existencia era la primera vez que Eurovisión no se celebraría, una noticia que era la más sensata y realista tanto por la seguridad de los artistas y de los equipos de hay detrás de cada uno de ellos como para los aficionados que se iban a desplazar como cada año al país anfitrión. Es innegable que aunque esperada no la noticia deseada por todos.

Pero entonces ¿sería este un año en seco para Eurovisión? La UER se encontraba ante la tesitura de pegar un carpetazo al festival de este 2020 tan nefasto o de sacarse un as de la manga.

Y la noticia llego días después de la cancelación, cuando los responsables de cada televisión participante se reunieron con la organización y la televisión anfitriona para valorar la situación en esos momentos del festival.

Por lo cual se tomó una decisión que esperaba contentar sino a todos si a la mayor parte de los seguidores del festival y era una gala homenaje a los artistas y sus canciones que tendría que haber participado este año en el festival, a través de videos cortos con saludos de los cantantes y pequeños fragmentos de las canciones con las que se pretendían presentar ante Europa y el mundo.

Una gala que se emitió en directo o por lo menos eso parecía que para algunos resulto ser sosa, monótona, aburrida y sin sustancia alguna. Una emisión que se asemejaba más a un refrito de un programa de entretenimiento de nochevieja pasadas las campanadas, que pretendía calmar los ánimos y entretenerlos. Llego a ser un quiero pero no puedo con canción himno incluida cantada por casi todos los participantes previstos.

Llegados a este punto la UER se encuentra en un punto en el que pueden aprovechar para decidir porque camino quiere llevar al festival para engrandecerlo más y quitarle esa etiqueta de espectáculo freak que en algunos países se le considera.

Deberían tomarse este paréntesis para estudiar todas las normas y restricciones que existen, entrar en conversaciones con países que ya no participan en el festival para atraerlos y solventar ciertas rencillas con otros países que aun participan. Un año para hacerle una puesta a punto al festival aprovechando la propia ausencia de este y lo más importante que esos cambios no sean deprisa e improvisados como en muchas ocasiones si han ocurrido.

¿Pero que pasara el próximo año 2021? ¿Se podrá celebrar al fin el festival o volverá a cancelar?

La duda e incógnita existe y está muy presente ante la alerta sanitaria derivada por el Covid19.

Aun así y de momento está previsto que el próximo año 2021 nos veremos en Rotterdam, Países Bajos.

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