La disciminación

reflexiones

Hoy día muchos creen que la discriminación es cosa del pasado. Otros, que cada uno es libre y sobre gustos no hay nada escrito. Pero, la sociedad tiende a etiquetar, a encasillar a la gente. Y muchas veces, por no decir siempre, dependiendo de esas etiquetas serás un marginado, un paria, o todo lo contrario, el no va más. La disciminación Entendi2

Es algo que hemos vivido en la actualidad, con la pandemia que nos asola. Hemos salido cada día a aplaudir a los sanitarios, cuando hay muchos otros sectores a los que le deberíamos rendir los mismos honores. No me mal interpretéis. Le debemos muchísimo a todos los sanitarios del mundo, soy hijo, hermano y sobrino de estos. Pero, también hay en mi familia limpiadoras, repartidores o amas de casa, a los cuales le debemos la subsistencia durante el confinamiento. Toda esta retahíla viene, porque los trabajos parecen menos dignos que otros. Parece, que si no has estudiado una carrera serás un desgraciado toda la vida. Porque por lo visto, haber hecho 4, 6 u 8 años de carrera te hacen mejor persona, que alguien que ha estudiado una FP. No nos equivoquemos. Mientras que los sanitarios luchaban desde los hospitales y centros de salud, muchos otros lo hacían desde supermercados, gasolineras o la propia calle, para que la sociedad no colapsara. Mecánicos, limpiadores, maestros, barrenderos, dependientes, repartidores, peluqueros, cajeros o butaneros (entre muchos otros que seguro que me dejo), salieron a la calle y combatieron al bicho, para que nosotros desde la tranquilidad de nuestras casas, viviéramos un confinamiento lo más cómodos posibles.La disciminación Entendi2

Cuento todo esto, para llegar al punto de que nadie es más o menos en esta sociedad por su trabajo. Si algo nos ha enseñado el covid19, es que todos somos necesarios para que la humanidad continúe. Pero, la sociedad tiende a clasificar, eso es así. La sociedad de la imagen, el postureo y los influencers, que distorsiona la realidad. Una falsa realidad que en el ambiente LGTBIQ+ es aún más palpable.

Porque señores, si hay un colectivo que tiende a etiquetar y valorar según tu posición social, físico y cuenta bancaria, esa es el colectivo LGTBIQ+. A cuantos le han dicho “no eres mi tipo, me gustan delgados”, “que tienes para ofrecer” o “busco masculinos sin plumas”. A muchos, sino a casi todos, nos ha ocurrido eso en algún momento. He conocido historias de todo tipo a lo largo de mi vida. E incluso, muchas las he vivido en primera persona.

Que, si “no quedo contigo porque eres peluquero o drag queen”, por prejuicios o vete tu a saber. O, “no me gusta como vistes o el rollo que llevas” e incluso, “es una pena que te pintes las uñas, con lo guapo que eres”. Estas y muchas otras historias recorren las redes sociales a diario. Solo tienes que entrar en Twitter y encontraras cientos o miles por el estilo. Y es una pena (me incluyo), que perdamos oportunidades de conocer gente interesante por falsos prejuicios o porque tenemos una imagen en redes sociales que mantener.

Esto no es algo del s.XXI, al contrario, encontramos a lo largo de la historia muchísimos relatos de ese estilo. Bodas por conveniencia o por aparentar un estatus social. Construir un castillo o un palacio más grande que el vecino porque yo soy mejor, etc…   La disciminación Entendi2

Hay muchos virus en el mundo, pero los más peligrosos son los que están en nuestras mentes. Homofobia, discriminación o machismo, son solo algunas de las lacras que asolan a la sociedad moderna. Pero, como homosexual me veo en la tesitura de intentar cambiar, o al menos verbalizar, los problemas que tenemos dentro del propio colectivo. Plumofobia, exclusión, transfobia y así, un largo etcétera. Y ojo, que soy el primero que comete estos errores. Si hay que empezar por algún lado, que sea por el tejado de mi propia casa. Sin darnos cuenta, creamos complejos e inseguridades en muchas personas. Creamos un falso estándar de perfección, en el cual, sino encajas eres un error del sistema. Masculino, cuerpo de gimnasio, fotos perfectas en redes y como no, buen tamaño de miembro. Porque esa es otra, se idealiza el sexo sobremanera y discriminamos según el tamaño, forma o dimensión.

La verdad es que, vivimos en una contante necesidad de exposición. Constantemente obsesionados con likes y retweets. Sobreexpuestos diría yo. Y eso crea la necesidad de ser “perfectos”. Mentimos, ocultamos y discriminamos para que esa perfección sea real a ojos de la gente. Sin saber, que dañamos a la gente en el proceso. Sin saber, que nos engañamos a nosotros mismo.

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